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¿Jacube, nopal estrella o cruceta? El nopal que pocos conocen
Entre espinas y tallos tiernos, el jacube o nopal estrella es una cactácea poco conocida que durante generaciones ha formado parte de la cocina de distintas comunidades de México
Por Andrés Ramírez · octubre 6, 2026
Entre nopales, tunas y biznagas, en México existen un sinfín de especies de cactáceas que han sido aprovechadas por más de nueve mil años. Algunas capaces de sobrevivir con poca agua y otras que han servido como alimento, estas se han convertido en parte de la vida cotidiana y memoria de muchas comunidades. Una de ellas es el jacube o nopal estrella, una variedad no tan conocida como el nopal que solemos consumir, pero que sin duda vale la pena conocer.
Un nopal que no parece nopal
El jacube, también conocido como cruceta, nopal de cruz, nopal estrella o cardón, es una especie de cactus que se encuentra en distintas partes de México, específicamente en la zona de la huasteca y la costa del Golfo de México. Lo peculiar de este nopal es su forma alargada y angulosa; puede llegar a tener entre cuatro y seis lados que están cubiertos completamente de espinas.
Esta planta puede crecer de forma arqueada, como arbusto o incluso llegar a tener varios metros de altura. Sin embargo, los protagonistas son los brotes o tallos jóvenes. Al igual que otras cactáceas, estas partes son las que llegan a la cocina y pueden ser usadas para cocinar.
Mucho antes de que los jacubes fueran reconocidos por su potencial gastronómico, estos ya formaban parte de la alimentación de muchas comunidades. En el sur del Golfo de México, estos nopales han sido consumidos por miles de años, tanto cocidos como crudos, aprovechándose como un vegetal más.
De las cercas a la cocina
En Oaxaca, estos nopales solían crecer entre las cercas que dividían las casas y terrenos, por lo que no era muy difícil conseguirlos. De hecho, era una práctica común que, entre vecinos, fueran a otras casas a pedir permiso para cortar unos cuantos jacubes para llevarlos a la cocina.
Además de servir como barrera natural, esta planta espinosa terminaba siendo la comida del día. Su resistencia a la sequía y poca necesidad de agua, la convertía en una opción práctica para las comunidades que encontraban en sus brotes tiernos un ingrediente muy rico y versátil.
Limpiar, cortar y cocinar
Para comerlo hay que limpiarlo muy bien, pues no quieres comerte una espina. Primero debes lavarlo y con ayuda de un cuchillo quitarle todas las areolas y espinas. Después se deben retirar las partes más duras del exterior, como si fuera un nopal normal. Una vez limpio, lo puedes picar en cubos o rebanarlo para aprovechar esa forma tan excepcional que tiene.
Algo que demuestra que el jacube es mucho más que una simple curiosidad, es el uso que ha tenido en la cocina. En la Huasteca Potosina, existe un platillo llamado jacubes con costilla de puerco, donde estos nopales se mezclan en un guiso de costilla de cerdo con salsa de chile cascabel.
Para prepararlo, los jacubes se pican y se hierven, mientras que la carne se sofríe con cebolla y ajo. La salsa se hace con chile cascabel y se le agrega comino y clavo de olor para dar sabor. El resultado es un guiso que forma parte de la cocina tradicional de esta región y mantiene al jacube como protagonista en la mesa.
Estos nopales también se consumen en otras comunidades rurales de Veracruz y Oaxaca. En estos lugares, el jacube representa esa relación que existe entre la gente y su territorio, convirtiéndolo en un ingrediente cercano, de temporada y con conocimientos que pasan de generación en generación.
El jacube y los saberes tradicionales
Como muchos otros ingredientes tradicionales en México, el uso del jacube no se queda solo en la cocina. Muchas personas lo usan como remedio digestivo. En Oaxaca, por ejemplo, hacen una infusión con sus tallos para aliviar el dolor de estómago, acidez y reflujo. Además, los tallos de esta cactácea tienen un alto contenido en fibra, proteína y minerales.
A pesar de la versatilidad y potencial que tienen estos nopales, hoy en día es muy difícil encontrarlos fuera de las regiones donde se consumen tradicionalmente. De igual forma, su consumo ha disminuido debido al cambio de los hábitos alimenticios y a la migración de las poblaciones rurales hacia las ciudades.
La gastronomía mexicana no está conformada únicamente por aquellos ingredientes que encontramos con facilidad o que se han vuelto famosos. También existen un sinfín de elementos que la sostienen, que quizá solo sean consumidos por un pequeño grupo de personas, pero que sin duda, forman parte de la diversidad y la memoria gastronómica.
Recuperar el consumo de jacubes no significa simplemente redescubrir un ingrediente, sino mantener vivos los conocimientos y las formas de usarlo que existen a su alrededor. Porque entre tantos cactus y nopales que existen en México, aún hay muchas especies que tienen mucho que contar.
Fuentes consultadas
- Aída Juárez, Manuel Livera y Eliseo Sosa. Composición química de los tallos inmaduros de Acanthocereus spp. E Hylocereus undatus. Revista Filotec. Abril 2012.
- Aída Juárez. Acanthocereus tetragonus y A. subinermis: características etnobotánicas, agronómicas, fisiológicas y de aprovechamiento de tallos. Revista Filotec. Julio 2016.
- Lizet Fraga, Alma Bojórquez y León Donizetty. El patrimonio gastronómico como alternativa de oferta turística en la reserva de la biosfera Sierra del Abra Tanchipa. Diciembre 2019.
- Herbario CICY (Centro de Investigación Científica de Yucatán). Flora de la Península de Yucatán: Acanthocereus tetragonus (L.). Centro de Investigación Científica de Yucatán. 2010.
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