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Consejos de papá para la carne asada
¿Antojo de una carne asada? Festeja el Día del Padre con estos consejos para lograr el término perfecto de la carne y no morir en el intento
Por Rodrigo Contreras · junio 21, 2026
Es el Día del Padre y, no sé tú, pero a mi papá pocas cosas le gustan más que la carne asada. Tanto es así que él mismo se ha convertido en un experto. Pero como este es su día y no lo queremos hacer trabajar de más, le pedimos algunos consejos para preparar la carne tan bien como lo hace él.
La práctica hace al maestro
Sí, yo estudié gastronomía, y la verdad es que ahí me enseñaron toda la teoría y técnica para lograr una carne asada en su punto perfecto. Pero seamos honestos: no es lo mismo encender la parrilla en la cocina de la escuela que prender el asador en el jardín. Además, muy pocos tenemos en casa los mismos utensilios que utilizan los chefs profesionales, como termómetros para medir la temperatura interna o equipos para una cocción controlada.
En otras palabras, si yo me pongo a darte consejos basados únicamente en lo que aprendí en la escuela, probablemente no te sirvan demasiado. Mi papá, en cambio, aprendió por sí solo, con la práctica —y con uno que otro video en YouTube—, así que sus consejos prácticos probablemente te serán más útiles a la hora de hacer una carnita asada.
Elegir la carne
El primer consejo, que puede sonar sencillo pero tiene mucha importancia, es saber elegir la carne. Seguramente no estás pensando en conseguir carne wagyu y gastarte una millonada, pero la grasa sí es importante. Mi papá siempre busca cortes que tengan poca grasa gruesa —es decir, líneas blancas anchas— y buen marmoleado —líneas blancas finas dentro de la carne— para que el resultado sea jugoso y fácil de masticar.
Otro consejo es fijarse en el estado del empaque. Si compras carne congelada, revisa que no tenga acumulaciones de líquidos congelados o cristales de hielo excesivos, pues esto puede indicar que en algún momento se descongeló parcialmente y volvió a congelarse. También es recomendable comprar carne empacada al vacío, ya que suele conservar mejor sus características.
La marinada
Una de las palabras más sonadas en el mundo parrillero es la marinada, que consiste en dejar la carne sumergida o cubierta en una mezcla de ingredientes cuya función es aportar sabor y, en algunos casos, ayudar a suavizarla. Aunque mi papá, como buen maestro parrillero, dice que una buena carne no necesita más que sal y pimienta, pues así se resalta el sabor real del producto.
Pero, en caso de que prefieras tu carne marinada, también tiene algunos secretos para lograrlo mejor. Primero, es importante elegir los ingredientes correctos: necesitas un elemento ácido, que puede ser limón, vinagre, mostaza o incluso cerveza o yogur; un poco de grasa, para lo que puedes usar tu aceite favorito, manteca o incluso leche de coco; especias como paprika, pimienta, romero o cebollín para aportar sabor; y sal, que ayudará a potenciar todos estos elementos.
Pero eso sí: no intentes picar o hacer cortes en la carne antes de marinarla. Tal vez pienses que eso ayudará a que los sabores penetren mejor, pero lo único que lograrás es que pierda jugos y quede más seca.
Además, considera que una marinada debe hacerse con anticipación, entre dos y doce horas antes de cocinar. Si se te ocurre prepararla media hora antes de encender el asador, probablemente no notarás gran diferencia.
Prender el asador
Para muchos esta es la parte más difícil. A veces uno puede tardar mucho tiempo intentando encender el fuego porque tendemos a creer que solo hacen falta cerillos, carbón y un poco de papel. Y aunque es cierto que no conviene usar acelerantes como gasolina o productos químicos, porque pueden alterar el sabor o incluso contaminar los alimentos, pero, según mi papá, sí hay algunos trucos que funcionan:
- Utiliza aceite vegetal. El mismo que usarías para cocinar en un sartén puede ayudar a iniciar el fuego de manera segura.
- Busca ocote o chips de madera. Además de facilitar el encendido, aportan aromas interesantes a la cocción.
- Utiliza un abanico o, preferentemente, un ventilador para oxigenar el fuego. Ahorrarás tiempo y esfuerzo.
- El consejo de oro de mi papá es usar una resistencia eléctrica, de esas que se utilizan para calentar agua. Solo asegúrate de que sea apta para trabajar en seco y que sea seguro prenderla fuera del agua. Colócala debajo del carbón y enciéndela; en pocos minutos tendrás brasas listas sin mucho esfuerzo.
Directo o indirecto
Preparar una buena carne asada implica mucho más que poner la carne sobre la parrilla y esperar lo mejor. Para lograrlo vale la pena conocer dos conceptos: fuego directo y fuego indirecto.
El primero consiste en colocar la carne directamente sobre la fuente de calor. Esto ayuda a dorar la superficie y a conseguir esas marcas tan apetitosas de la parrilla. Sin embargo, si solo utilizas fuego directo en un corte grueso, corres el riesgo de que quede crudo por dentro.
Ahí entra el fuego indirecto, que consiste en colocar la carne en una zona donde no recibe el calor de manera directa. Para este método sí conviene mantener el asador cerrado para que funcione como una especie de horno.
El fuego indirecto sirve para tres cosas: dejar reposar la carne sin que se enfríe, mejorar la cocción interna y realizar cocciones largas, como cuando quieres preparar un brisket o una picaña gruesa que se deshaga al cortarla. Aunque, para combinar ambos métodos, lo ideal es colocar el carbón solo en una mitad del asador.
La prueba de los dedos
Lograr un término correcto sin experiencia y sin un termómetro puede parecer complicado, pero mi papá tiene un truco para el que solo necesitas tu mano.
Consiste en juntar el pulgar con los otros dedos de la misma mano y tocar el músculo que se forma debajo del dedo pulgar. Notarás que, al unirlo con el índice, el músculo apenas se tensa; mientras que, al hacerlo con el meñique, se vuelve mucho más firme.
Ahora solo tienes que comparar esa sensación con la resistencia de la carne al presionarla suavemente con unas pinzas o una espátula. Si se siente como el músculo al tocar el índice, probablemente está muy roja; el dedo medio corresponde aproximadamente a un término medio; el anular a tres cuartos; y el meñique a bien cocido. Puede que no sea un método muy formal, pero en casa funciona bastante bien.
Alternativas
Por último, si no tienes asador, no quieres lavarlo o simplemente el clima no coopera, papá también tiene algunos consejos para cocinar la carne dentro de casa. Eso sí, debes considerar que le faltará parte del sabor ahumado característico de la parrilla.
Para replicar la cocción directa e indirecta puedes utilizar una sartén sobre la estufa para sellar la carne y después terminarla en el horno.
Si quieres agregar un toque ahumado, puedes encender una rama de romero, colocarla en un recipiente resistente al calor y capturar el humo para aromatizar la carne. No será exactamente igual que una parrilla, pero ayuda bastante.
Y si tampoco quieres complicarte con eso, la forma más sencilla y sorprendentemente efectiva es utilizar una air fryer. Solo asegúrate de secar muy bien la superficie de la carne antes de cocinarla y de precalentar el equipo a unos 200 °C.
Como referencia, un corte de grosor medio suele requerir entre 10 y 12 minutos para un término medio y entre 14 y 15 minutos para un término bien cocido, aunque esto dependerá del tamaño y grosor de la pieza.
Listo, ahora ya sabes cómo lograr una carne asada perfecta, solo recuerda dejarla reposar entre 5 y 10 minutos después de cocinarla; aunque al final, una buena carne asada no se trata solo de lograr el término perfecto o de dominar el fuego, sino de reunir a las personas que queremos alrededor de la mesa. Porque entre el humo, las risas y la espera frente al asador se construyen algunos de los mejores recuerdos.
Así que este Día del Padre, enciende las brasas, pon en práctica estos consejos y celebra con quien te enseñó —o te sigue enseñando— que las mejores recetas siempre llevan un poco de tiempo, paciencia y cariño.
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