Día Mundial de la Leche: entre mitos y muuucha nostalgia

Mientras unos mantienen a la leche como símbolo de nutrición, infancia e ingrediente clave para comfort food; otros la señalan como un producto innecesario e inflamatorio, ¿por qué? Vamos a ver

Por Brisa Núñez · junio 1, 2026

Cada 1 de junio se celebra el Día Mundial de la Leche, fecha impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) desde 2001 para reconocer la importancia nutricional, económica y cultural de este alimento en distintas partes del mundo. Pero más allá de campañas nostálgicas, la conversación actual alrededor de ella es mucho más compleja.

Primero lo básico: no existe una sola leche

Cuando hablamos de leche solemos pensar automáticamente en la de vaca, ya que, domina el mercado global debido a su producción industrial y accesibilidad, aunque históricamente también se han consumido leches de cabra, oveja, búfala, yak, camella e incluso en algunas regiones hasta de reno, sí leiste bien, reno. ¿Increíble, no? 

día mundial de la leche 1
Foto de The Humble Co en Unsplash

Y por supuesto, cada una tiene composiciones diferentes:

  • La de cabra suele ser más fácil de digerir para algunas personas por el tamaño de sus glóbulos de grasa y gran aporte de nutrientes.
  • La de oveja contiene mayor cantidad de proteína y grasa, por eso es ideal para quesos como el manchego o el roquefort.
  • La de búfala, famosa por la mozzarella di bufalla, burrata y hasta un tipo de ricotta, tiene una textura más cremosa y alto contenido de proteínas y grasas saludables.

Y luego están las llamadas “leches vegetales”, pero aquí ojo, porque técnicamente muchas no pueden etiquetarse legalmente como “leche” en varios países, ya que no provienen de mamíferos. Aun así, ya hemos normalizado el concepto y forman parte del lenguaje común.

Día Mundial de la Leche
Foto de Cats Coming en Pexels

Avena, almendra, coco, soya, arroz o chícharo –como la de NotCo que usa proteína de esta leguminosa–, son algunas opciones que encontramos en el súper, y que curiosamente hoy en día ya es más común hallar estas variedades vegetales en cafeterías, como veremos más adelante, pero vamos desmenuzando algunos mitos. 

Mito 1: “La leche inflama”

Probablemente es una de las frases que más he escuchado en redes sociales sin embargo, la realidad es que no existe evidencia científica sólida que confirme que esta provoque inflamación en toda la población; lo que sí ocurre es que algunas personas presentan intolerancia a la lactosa –yo incluida–, que es una alergia a la proteína de la leche o sensibilidad digestiva específica.

La intolerancia a la lactosa se da cuando el cuerpo produce menos lactasa –enzima encargada de digerir el azúcar natural de la leche–, causando inflamación, gases y malestar. De hecho, algunos productos fermentados como yogur o kéfir suelen ser mejor tolerados debido a que las bacterias ayudan a degradar parte de la lactosa. ¡Bendito sea, ya hay opciones!

Mito 2: “La leche vegetal es más saludable”

No necesariamente, pero sí son una alternativa para personas veganas, intolerantes a la lactosa o quienes buscan reducir el consumo animal. Pero nutricionalmente no todas equivalen a la leche animal y algunas bebidas vegetales tienen que ser fortificadas para alcanzar un buen nivel nutricional. 

leche
Foto de Cottonbro en Pexels

Y aquí entra otro detalle que pocas veces nos detenemos a analizar: algunas bebidas vegetales llegan a tener grandes cantidades de azúcar añadida, aceites o estabilizantes para mejorar textura y sabor, así que me parece importante cuestionarnos lo que consumimos.

Por ejemplo, la de almendra suele tener muy poca proteína; en el caso de la de avena aporta carbohidratos y buena textura para café –de allí su gran popularidad– o la de soya es la que más se acerca nutricionalmente a la leche animal en proteína.

Mito 3: “Los humanos no deberían tomar leche después de la infancia”

Es cierto que somos de los pocos mamíferos que consumen leche a lo largo de su vida pero la relación que tenemos con este alimento también es cultural e histórica. En regiones con tradición ganadera – partes de Europa o Medio Oriente–, la persistencia de lactasa es mucho más común, en cambio, en algunas poblaciones de Asia, África y América Latina la intolerancia a la lactosa puede ser más frecuente.

Nostalgia hasta en la leche

Cómo no suspirar con el chocolate caliente de la infancia, el clásico arroz con leche, el cereal a cualquier hora, las deliciosas malteadas, un cafecito lechero o las campañas noventeras con bigotes blancos promocionando la leche… 

Leche y galletas
Foto de Rumeysa Aydin en Unsplash

La realidad es que es un producto que nos ha acompañado a lo largo de la vida, convirtiéndose en un símbolo de confort y socorrido en la cocina emocional que la industria no está dispuesta a dejar ir tan fácil. 

En el caso de nuestro país, en 2023, el Consejo Nacional Agropecuario informó que México se posicionó en el lugar número 13 como país productor de esta bebida y nuestro consumo de lácteos fue de 130 litros al año por persona, cuando la FAO recomienda 180, un poco bajo del requerimiento. ¿Nada mal, no creen?

La conversación incómoda: industrialización y consumo

Pero también hablar de este producto hoy, implica mencionar la producción intensiva, impacto ambiental, bienestar animal y consumo responsable, como ves, temas nada chulos pero necesarios. 

Si bien, la industria láctea moderna permitió democratizar el acceso a productos inocuos y seguros, también enfrenta fuertes críticas por emisiones de gases de efecto invernadero, uso elevado de agua, explotación animal y prácticas industriales bastante cuestionables.

Leche bronca
Foto de Nationaal Archief en Unsplash

Y como ya lo platicamos, la creciente popularidad de bebidas vegetales tampoco está libre de debate, por ejemplo, el cultivo intensivo de almendra consume muchísima agua y es sabido que los monocultivos generan fuertes impactos ambientales.

Pero ¿entonces? No se trata de cancelar la leche animal ni romantizar cualquier alternativa vegetal, debemos aprender a consumir con más conciencia de dónde viene lo que, en este caso, bebemos, cómo se produce, quién lo hace posible y qué impacto tiene.

Finalmente, recordemos que la leche nos ha acompañado desde tiempos remotos, siendo un pilar alimentario para la humanidad, así que este Día Mundial de la Leche, brindemos con un vasito de leche bien fría o como más te guste disfrutarla. ¡Salud!

Fuentes consultadas

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